viernes, 9 de junio de 2017

Enemigo silencioso: el resurgir de la heroína.


El opio presenta problemas muy graves desde la antigüedad. China sufrió sus efectos, incluso enfrentó dos guerras contra Gran Bretaña por el opio.

En EE.UU se vio un aumento del consumo de heroína desde 2010, no es raro que, dentro de un contexto de crisis y sus derivados (violencia, alcoholismo, muerte, penurias) aparezca una mezcla de ignorancia y depresión que lleve al individuo a drogarse como una vía de escape.

La Heroína es una de las drogas más fuertes, al inyectarse los efectos se sienten más rápido, algunos experimentan una sensación fatal, la primera vez, seguida de un subidón de bienestar. La vuelve a probar por la increíble sensación y está a un pasó de convertirse en adicto, si la vuelve a probar se condenó para siempre. Digo para siempre, porque la fuerza de voluntad con la que uno decida luchar, no es la misma para todos. Algunos son más débiles que otros, pero si una persona empieza a consumir, ya es débil.

Es estúpido que las personas se conviertan en adictos, dicho en otras palabras, se suicide lentamente solo porque le obligan o le persuaden para consumir. Empiezan con el alcohol y al perder el control siguen con cualquier cosa, una vez adictos, le venden algo nuevo que el adicto ignora y así empieza con otra droga que puede ser peor. Es estúpido que las personas hagan algo que no harían solo para caer bien a los demás, solo para encajar en un grupo, eso es una falta de respeto para con uno mismo y quien lo haga demuestra completo desconocimiento de su persona.

Ahora miren que causalidad, la CIA manejó el negocio de la heroína en el sudeste asiático durante la guerra de Vietnam, hoy, el imperio interviene en el principal productor de opio: Afganistán. No solo utilizan la drogan en oriente para debilitar más a la población sea enemigo, víctima o aliado, sino también la distribuye en su territorio, en su propio país y lo hace con permiso siempre que no salte a la luz, de lo contrario la DEA debe investigar, pero que pasa si la investigación involucra a peces gordos, se detiene, no sin antes sufrir amenazas, presiones, sobornos, muertes.
Un blanco, un afroamericano, un profesional, un rico, un pobre, la heroína no discrimina, consume a todos, ellos se suicidan lentamente y miren que paradoja, los servicios sanitarios intervienen para salvarle la vida a un drogadicto, pero el Estado no tiene planes concretos contra la heroína y un adicto a esta sustancio u otra droga terrible, no tiene ganas de vivir, si no se le va a ayudar, al menos pueden ofrecerles métodos para acabar con su vida de una forma más rápida.

Es un problema, porque sea cual fuere el motivo que lleve a una persona a drogarse, hay una estructura de productores, distribuidores y vendedores y sicarios que ganan dinero a costa de la salud de las personas. No importa si someten a una persona a la adicción, no les importa si dañan a una familia o a una comunidad, no les importa la lucha y el sufrimiento del adicto para salir de ese infierno mientras generen dinero y obtengan más poder y recursos que un gobierno. Esta paradoja se la debemos al capitalismo y a la prohibición.



La prohibición es negación. La prohibición empezó con la esperanza de negar el problema, quitarlo o esconderlo y aquí nada pasó, ni pasa. En España se puede decir que se perdió todo una generación, debido a la ignorancia, ala falta de información. Cuando la sociedad española toma conciencia del problema empieza desde cero a intentar luchar contra esta pandemia, hubo distintos programas y soluciones. Cuando empezaron a dar frutos, sumado al descenso del consumo por contagio de HIV, hepatitis y otros problemas físicos, los narcotraficantes emplearon otra estrategia para mantener el consumo.

La droga está ahí, está en todas partes y debemos convivir con esta. ¿Si nos acostumbramos al alcohol y al tabaco, drogas peligrosas que causan muertes  directas y a terceros, por qué no legalizar la droga para que el narcotráfico pierda poder y ese poder pase al Estado?

La prohibición no funcionó y no funciona, solo sirve para generar muertos, para mantener el negocio de la seguridad, para sembrar violencia y para llenar las cárceles.
Si el estado invirtiese un millón, por así decir, en mantener el control de la droga legal, tiene que invertir el doble o el triple en campañas antidroga, deben ser campañas agresivas y constantes que utilicen las técnicas de repetición y redundancia. Y que no se centre en decir que las drogas son malas y que no se droguen porque la gente lo hará igual. Esas campañas deben mostrar las causas, efectos y consecuencias del consumo de drogas y deben contar con víctimas y adictos en sus programas para prevenir que aparezcan nuevos adictos.

Drogarse es una elección, no hacerlo, también.

Y los fármacos son la misma mierda, solo que no son adictivos y son legales. Las farmacéuticas lucran con nuestra salud, compran médicos y estos son preparados para medicar, en lugar de dar importancia a una sana alimentación, callan y una vez que estés enfermo producto de los excesos y carencias nutricionales, ahí te medican, tu sueldo o jubilación se va en medicamentos y las farmacéuticas se quedan con tu dinero.

Y son las farmacéuticas las que sintetizan drogas como la heroína, la prueban, la comercializan, al conocer sus efectos nocivos, la prohíben, pero la formula está y la prohibición no será la solución.




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